Mocasín Gorila piel florentín niña
Elegancia escolar que acompaña
Mocasín de Gorila con piel florentín, ideal para uniforme, coqueto y resistente, no solo le queda bien… es que le dura.
Tiene ese brillo bonito, como de zapato nuevo, pero sin parecer rígido ni de charol total. La piel se ve fuerte, pero cuando la tocas es blandita.
Y eso, para mí, es señal de que no le va a hacer daño al pie. De hecho, la primera vez que se lo puse no hubo ni quejas, ni rozaduras, ni esas caritas raras de «esto me aprieta». Se los pone ella sola.
Nada de correas, ni cordones, ni peleas. Los mete y listo. Por dentro están forrados con un material que respira —y oye, ni olores ni sudores aunque se los tenga puestos todo el día—. Y la suela… pues eso, fina pero firme. Flexiona bien y no resbala ni aunque corra por los pasillos.
Le van genial con el uniforme, claro. Pero también se los ha puesto con un vestidito en una fiesta y estaba divina. Son de esos zapatos que lo mismo te sirven para todos los días que para una ocasión especial. Y cuando los limpias —un trapito húmedo, un poco de crema— vuelven a brillar como si nada.
Y eso, para mí, es calidad: que aguanten el trote de una niña, que no se deformen, que los puedas pasar a otra hija… o al menos que lleguen vivos a final de curso. Estos lo hacen.




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