Garvalín bota preandante rosa con velcro
Protege sin limitar
Hay una etapa —esa justo antes de que empiecen a correr por toda la casa— en la que no paran. Se arrastran, se agarran a todo, se levantan, se caen… y vuelven a probar. Y claro, tú solo quieres que tengan algo que les cuide sin frenarles. Pues estas botitas de Garvalín hacen justo eso.
Te lo digo porque en casa las hemos usado. Son suaves, ligeras y tan monas con ese rosa suave y los detalles dorados. Pero no es solo lo bonitas que son: están hechas con cabeza. La piel tipo serraje se adapta genial al pie, sin apretar ni molestar. Y la puntera reforzada… una salvación. Porque cuando todavía se arrastran o se tambalean, los golpes van directos a los dedos.
La suela también me sorprendió. Es de goma flexible, se dobla con facilidad, pero agarra un montón. Así que cuando se pone de pie en el suelo del salón, aunque esté en calcetines, no patina.
Y oye, el cierre de velcro es de lo mejor. En serio, si tienes un bebé con pie gordito, me vas a entender. Nada de empujar con fuerza. Se abre, se mete el pie y se cierra. Y si encima empieza a querer ponérselas sola… pues mejor que mejor.
Dentro son calentitas, pero no agobian. Respiran bien y no le han hecho nunca rojez ni sudoración. Además, tienen ese refuerzo atrás que le da un pelín más de firmeza al tobillo sin que se sienta limitada. Como un empujoncito extra para que se sienta segura.
Y si se manchan —que se manchan, claro—, les pasas un trapo y vuelven a estar perfectas. Nada de complicarse.
Porque al final, lo que buscas es que cada paso suyo sea cómodo, libre y protegido. Y con estas botitas, sientes que puede explorar a su ritmo, sin límites… y con estilo.





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