Zapato colegial de Camper en color azul marino.
Libres, suaves y seguras
Si hay un zapato que se ha ganado el “sí” de mi hijo y el mío, son estas Camper. Azul marino, como pide el cole, pero suaves, flexibles y con ese cierre de doble velcro que nos ahorra discusiones mañaneras.
Porque sí, lo que más me gusta es que se las pone solo. Las dos tiras se ajustan fácil, no se sueltan y no tengo que estar atando cordones a las prisas. Y él tan feliz, porque puede hacerlo sin ayuda.
La piel es suave desde el primer día. Nada de tener que “domarlas” como pasa con otros zapatos. Y el interior está todo acolchado, de esos que se sienten como un calcetín mullidito. No se ha quejado ni una vez.
Y luego está la puntera reforzada, que en esta casa es crucial. Porque entre las frenadas estilo dibujos animados, los golpes con piedras o las carreras por el patio… cualquier otra se deshace. Pero estas aguantan como si nada.
La suela en tono caramelo es ligera, flexible y no resbala. Y además no mancha el suelo, que también es importante cuando entran en clase después del recreo mojado.
Otra cosa que agradezco: no dan calor. Las ha llevado en días de sol sin problemas. Y para limpiar… pues mira, un trapo húmedo, un minuto, y ya están como nuevas.
Son de esos zapatos que les permiten moverse sin límites, sin quejarse, sin parar. Y para una madre, eso… eso es un regalo.





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