Skechers niña pastel
Zapatillas sin luces, hechas para el cole
Estas Skechers son de esas que parecen sencillas… pero luego salvan mañanas enteras. No llevan luces ni nada llamativo, y justo por eso me encantan: en el cole no ponen pegas y ella las puede llevar igual con uniforme que con vaqueros después. Los colores son muy dulces, lavanda, azulito y blanco, y dan ese aire limpio y fresco que siempre queda bien.
Lo que más agradezco es que se las pone sola. Un tirón del velcro, los cordones elásticos que no hay que atar… y listo. Yo, mientras, gano esos minutos de oro cuando vamos con la hora justa. Y encima no pesan nada, va todo el día corriendo con ellas y ni se acuerda de que las lleva.
Por dentro son blanditas, sin costuras que molesten, y la malla deja respirar el pie para que no vuelva con el calcetín empapado. La suela acompaña su ritmo: corre, salta, trepa… y ella ni lo nota. Ah, y trae puntera reforzada, que ya sabes que acaban dándole a todo: pelotas, bordillos, lo que pillen.
Cuando se ensucian (porque se ensucian, el blanco no perdona), un paño húmedo y en dos minutos quedan como nuevas. Sin complicaciones.
Al final, son esas zapatillas que quizá no llaman la atención en la estantería, pero que una vez que las tienes, te das cuenta de que te facilitan la vida. Y para ellas, comodidad sin renunciar a verse guapas.




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